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Una forma de ver las cosas

1 enero, 2012

Es algo díficil escribir en condiciones como las mías… me duele el estomago, y es algo tarde.
Pero solo quería decir algunas pocas cosas como una pequeña experiencia, o reflexiones absurdas sin relación.

Lo primero, un pequeño enfado de los normales. Para mí cualquier enfado suele durar poco más de un día, y si es de los imperdonables. Este fue de cosa así como de media hora. Es algo que para mí fue algo bastante importante. Sabéis esas personas que intentan ayudarte, y aguantan lo suyo, pues yo tengo un amigo así( en adelante “profeta”). Un día muy importante perdió la fé en mí sin previo aviso. Apuesto que incluso estoy bloqueado en sus redes y todo. Y eso me molesta, porque el precisamente me prometió no dejar este desafío. Sé que tiene sus razones, y las comprendo perfectamente. Pero el día que hizo esa promesa, se la revoque y le advertí que no sería capaz. Pero insistió, y yo que le voy a hacer. Quien avisa no es traidor.

Hoy no he podido hablar con casi nadie. Es casi absurdo. Incomprensible. Y sobretodo porque sigo teniendo esa manía de disgustar de los gustos de los demás, y seguir cerca sin atreverme a decirlo. No está bien. Primero porque me hace ser más cobarde, y segundo, porque tienen un carácter un tanto más fuerte, y pueden molestarse. Yo le doy prioridad a la segunda parte. No dejo de ser un cobarde, y tengo que acabar con ello. Pero hasta ahora lo he ocultado como prudencia de mi único poder: una integridad capaz de mover montañas. Y al respecto de eso. Parece que solo estoy aquí porque no sé lo que quiero. Llamativo de cierta manera…

Sigo queriendo alguien que aunque no me ame, me permita amarle. Y así poder decir lo de antes. Con que me acepte como soy, y me deje contarle alguno de mis mundos alguna vez me conformo. Pero es algo que no sé si es pedir mucho. Mi mundo es complejo, incluso para mí( no es por fliparme, muchas veces temo volverme loco, y por eso he desarrollado una gran dedicacíon para ver que es relevante y real).

En cuanto al profeta. No le culpo. En mi opinión, si alguien puede explicar su situación y es algo comprensible, aunque sea egoísta, un tanto desconsiderada, o por necesidad de cualquier clase excepto de la impulsada por la oscuridad humana… es inocente. Al fin y al cabo, aunque deberíamos esforzarnos por ayudar a los demás, si naces en este mundo planteado de esta manera, y sin elección, hacer eso es realmente difícil. Y cuando te es fácil, casi siempre estás consumido por esa oscuridad que no te deja ser en realidad. Y por eso nuestro mundo tiene tantos contrastes.

Desde aquí en este blog sin visitas voy a hacer una pequeña predicción: Antes de que quien observa sea retirado del tablero, el peón y su género comprenderá que no pueden ir más alto que la torre. Y aquellos que sean las manos derecha e izquierda del rey intentarán cortar las manos al rey. Y después, tras la solución, vendrá la lluvia. La lluvia que todo lo barre y lo limpia ocultará las lágrimas. Y el árbol sobre la colina dejará de dar solo frutos envenenados. Y la ubicación de la llave será revelada. Y finalmente cuando la puerta sea visible, con forma de entelenquia palpable, las piezas de mármol tomarán el relevo.

No hagáis caso, es solo una tontería. Me quiería flipar un pelín en plan profecía, y solo se me han venido las piezas de ajedrez, y otro juego que conocía. O podéis hacer caso, y no me hago cargo de los resultados.

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